Capítulo 17 de 20
Su hija le regaló una cámara para vigilar el jardín. A medianoche, grabó algo que nadie podía explicar
El zumbido del teléfono móvil sobre la mesa de noche rompió el silencio sepulcral de la habitación. Elías, un viudo de setenta y dos años, abrió los ojos de golpe. El reloj marcaba las 3:17 a.m. Con manos temblorosas y la vista nublada, alcanzó el aparato.